Mostrando entradas con la etiqueta plangesco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta plangesco. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de octubre de 2011

Estado y Procesos Sociales II : Igualdad de oportunidades, no de resultados.

El poder de la comunicación y la palabra es maravilloso y peligroso a la vez. Recientemente he escuchado la frase de estilo condenatorio: "origen es destino",  discurso cotidiano, golpeado, que juega con la esperanza y la libertad de elección. 
Color de piel, raza, ingreso económico familiar, lugar y condiciones de nacimiento, son factores que bien o mal determinan nuestro papel en el mundo, y al mismo tiempo, sin perjudicar la diversidad y el libre albedrío, se vuelven razones muy poderosas para ofrecer las mismas oportunidades de progreso a todos, eso se llama: justicia social. 


¿Cómo estamos en México en términos de desigualdad y distribución de la riqueza? 
De acuerdo con datos del Banco Mundial, 10% de los mexicanos que se encuentran en la punta de la pirámide de ingreso concentran 41.4 por ciento de la riqueza generada (después tocaré el tema de los impuestos), la proporción es casi igual que en el año 2000, es decir, en lo que va del s.XXI no ha habido ningún movimiento que sacuda el statu quo.
El ingreso promedio trimestral por habitante es de mil 377 pesos entre la población que se ubica en el estrato inferior de la pirámide, en cambio, para los de la punta, el ingreso promedio trimestral es de 35 mil 949 pesos. Entre los que más ganan y los que menos obtienen del ingreso, hay una diferencia de 25.6 veces.  De acuerdo con otro organismo internacional, la OCDE, en México, 10 por ciento de la población más acaudalada tiene un ingreso promedio 27 veces mayor al del 10 por ciento más pobre. Una proporción que triplica a la media de los 34 países del organismo. La brecha entre ricos y pobres incrementa los riesgos y desafíos económicos y políticos.  Para tener una idea más clara del panorama, en los países nórdicos y del centro de Europa, el ingreso del 10 por ciento de la población más rica es cinco veces mayor al que obtiene el 10 por ciento de la más pobre. 
La desigualdad provoca crisis sociales generadas por el desempleo, como la inseguridad, trabajo y explotación infantil, bajo desempeño y deserción escolar, pobreza estructural. 
Sin embargo, ¿los planes y programas de desarrollo social relacionados con la focalización son la respuesta y solución al problema? ... 

martes, 20 de septiembre de 2011

Estado y Procesos Sociales I : Diagnóstico Latinoamericano que no coincide con México.

Pensando y re-pensando, discutiendo y analizando, es verdad ... alguna vez mi país, México, se ostentó como líder natural y referente económico, político y social en América Latina, ¿actualmente? , es difícil pensar en un recorrido por la realidad mexicana que incluya la palabra "liderazgo" o "vanguardia". 
Lejos ha quedado esa percepción para dar paso a la de la inmovilidad, el estancamiento y el rezago.
La idea me surgió durante mi clase "Estado y Procesos Sociales" de la maestría PLANGESCO de la UNLP en Argentina, mi salón es netamente latinoamericano, lo conformamos gente de países como Colombia, Chile, Venezuela y Argentina por supuesto, y en general las discusiones giran en torno a la problemática social desde diferentes dimensiones y perspectivas.
Analizando las transformaciones del Estado y la sociedad civil en América Latina, surgieron coincidencias con respecto a los problemas estructurales que sufren nuestros países: pobreza, informalidad económica, desigualdad, problemáticas juveniles, concentración de recursos, problemas relacionados con los centros urbanos (vivienda, hacinamiento, adicciones, etc.), violencia intrafamiliar y la debilidad de la sociedad civil y/o organizaciones sociales. 
Otro tipo de coincidencia se proyecta cuando analizamos los modelos económicos y políticos más importantes del siglo XX: el populismo, el estado social y el neoliberalismo, facetas que sin duda han marcado el México de ayer y hoy. 
Y es precisamente hoy...que algo no parece coincidir con el ritmo latinoamericano, un movimiento que tiene que ver con una especie de "reconciliación sui generis" entre el Estado y el Mercado, que se acompaña de negociaciones y acuerdos en lo fundamental para el progreso. 
Una transformación que países como Brasil, Argentina, Chile y Perú (entre los principales) han llevado a cabo a lo largo de la última década (años que por cierto el Estado Mexicano no ha aprovechado en lo más mínimo para avanzar en asuntos urgentes). 
Es por lo mismo que sostengo que el diagnóstico de mi clase, en el que se reconoce el aprovechamiento de coyunturas para realizar reformas, no coincide con México, pero es evidente la añoranza de un Estado fuerte (no autoritario). 
Esta es una promesa que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha sabido explotar de cara a las elecciones en 2012. Un partido añejo y desgastado por sus propios vicios que ha sabido inteligentemente encontrar la grieta en el deseo de una población herida, que al parecer sigue pensando que estábamos mejor cuando estábamos peor.